11 abr.

Salón de camello*

Salón de camello*

Estaba de visita en una casa un sábado noche. No sé bien de quién, y no había mal rollo, pero tampoco confianza. Estábamos cuatro personas en un salón bastante pequeño, pero no hacía falta más para ser una vivienda de una persona, aun con una visita. Había armarios con puertas de rendijas, y las puertas de las habitaciones, dispuestas alrededor de la sala, tenían un letrero de la parte de la habitación, con letras mayúsculas y especialmente nítidas.
De todos modos, hay que reconocer que me encontraba con tres porretas, de los cuales, el dueño de la casa era el camello. Quizá precisamente por este motivo la amistad no era al 100%. Yo no me incluía en este gremio, debía de estar de rebote; no debía de tener más plan y así hacía algo distinto de otros fines de semana.
Llegó la hora de volver a casa, a eso de las 2 de la mañana. Pensé astutamente en ir al baño antes de salir, pero se me adelantaron los otros dos invitados. Me dio rabia que fueran justo entonces los dos, pero a ver, que tampoco me urgía tanto, ni la espera iba a ser tan larga, y, para colmo, creo que había otro servicio más.

De camino en el coche, apareció mi antiguo director de TFM y me recomendó tomar un atajo. Le hice caso y me fui por mi cuenta, dejando de lado a los demás viajeros sin si quiera despedirme. Sin embargo, llegué a mi casa en un momento, casi podría haber ido andando desde el principio.

Primero, acudo a una cita en donde se llama a cada cosa por su nombre, en unos ambientes de los que me desligué hace ya años. Al despedirme, se me adelantan en el aseo, pero que todos los problemas sean así de graves. Finalmente, doy con una solución práctica gracias a un plantón que me sugiere una persona que me orienta.

¿Hasta qué punto es necesario respetar a los demás? Eso sí, parece que hay que dejar las cosas claras desde el principio.


 

Comentarios

  • Laia Molina
    DreamsCloud
    Reflector Profesional

    Laia Molina

    Escrito en 8 may., 2018

    Me gusta mucho eso de dejar las cosas claras, o nombrarlas por su nombre! ¿ Este sueño fue antes o después del de los atajos del otro día?


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