29 jul.

Montaña rusa escolar*

Montaña rusa escolar*

Volví otra vez al colegio. Fui subiendo las escaleras de la sección de Primaria: primero pasé por la planta de 1º y 2º, luego por la de 3º y 4º y por fin llegué arriba del todo, en 5º y 6º. Volví a entrar en mi aula, y me puse todo el rato a hablar; total, ya soy mayor y sé lo que hago, aunque quizás me convendría escuchar un poco a quien nos está hablando, aunque sea por educación. En realidad, estaba ansiosa por hacer cosas, a veces me ocurre que no tengo paciencia para detenerme a escuchar a los demás.

Decidí dejar de entorpecer a la profesora y miré mi adorada lluvia por la ventana, aunque con el agobio que me produce el vapor que se estaba acumulando en el cristal. Vi en el patio a una antigua compañera de clase con un paraguas y unas katiuskas de color rojo. Llegaba tarde y se paró a hablar con no sé quién con toda la pachorra, según recordé, como en los viejos tiempos. Yo no era quién para criticar, pues yo también llegaba mis 5 10 minutos tarde todos y cada uno de los días, y así sigo; ahora bien, yo iba bastante más apurada y no me paraba a darle charleta a quien me cruzase por el camino. Al final, ni estoy atenta a lo que mandan, ni disfruto de la lluvia ni nada de nada.

Después de haber subido lentamente curso por curso, fui a parar de sopetón a la sección de infantil buscando una sala de juguetes con un compañero de la misión que tenía que cumplir. Le comenté a algún profesor lo apasionante que me parecía un aula de juegos en el colegio pero no le dio la más mínima importancia, como si no me hubiera entendido. Encontré dos clases de cuentos con princesas Disney, que no eran lo que buscaba, pero resultaba igualmente emocionante. Sin embargo, había tan solo una o dos niñas, y quizás estuviesen gozando de demasiados privilegios. De todos modos, ¿qué pinto yo en las zonas de niños si mi sitio está en Secundaria?


 

Comentarios

  • Laia Molina
    DreamsCloud
    Reflector Profesional

    Laia Molina

    Escrito en 9 oct., 2017

    Hola hermosa! Si estos sueños que nos relatas fueran míos me plantearía la posibilidad de ir a visitar mi antigua escuela y observar los sentimientos y pensamientos que me vienen ya que parece que el entorno escolar de la infancia tiene un peso fuerte. Por otro lado, me preguntaría si mis sueños están utilizando el escenario escolar ya conocido de mi infancia como una propuesta de un lugar donde ir a tomar ciertas lecciones para mi momento presente. Lecciones que puedan tener que ver con aspectos que necesitan madurar o que se hayan gestado en ese momento de mi vida. Así pues, no perdería de vista la sensación de deshubicación del final del sueño cuando estoy en una sala de princesas. ¿ Recuerdas de qué princesas se trata? Si es el caso, ¿ podrías leer su historia como si fuera un oráculo o un cuento que puedas estar viviendo, contándote o negándote a vivir? Por último, no dejaría de lado el apunte a la escucha y la facilidad de despiste. Así pues, lo que se sucede a partir de la segunda estrofa del sueño, ¿podría estar apuntando a lo que tengo que escuchar a pesar de mi tendencia a distraerme o una referencia explícita a las cosas con las que me distraigo? Me encantará leer tus reflexiones. Un feliz inicio de semana.


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    • Martamor

      Martamor

      Escrito en 10 oct., 2017

      No recuerdo quiénes eran las princesas porque eran de las nuevas, pero eran rubias y había un fondo violeta, mi color por excelencia. Por otra parte, no estar a lo que celebro me dirige automáticamente a infantil, una raíz en la que no acabo de encajar, una base poco sólida de la que no se puede esperar gran cosa. Parece que si falla la organización, falla absolutamente todo en efecto dominó. Y así va el país! Muchas gracias!!!


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