30 may.

Fiesta en la farmacia*

Fiesta en la farmacia*

Volví a la farmacia, necesitaba más crema de protección. Entré por la puerta de atrás, independientemente de que estuviera permitido a clientes, no iba a dar toda la vuelta. Vi a un conocido inglés que no acabó la carrera de Biología, debía de estar de becario junto con otro chaval del mismo perfil; Santander es un pañuelo. Estaban estudiando formulación orgánica, pues estaban con exámenes encima; yo no sé lo que opinarían sus tutores, pero tampoco soy quién para criticar.

Me medio atendieron varios dependientes, entre ellos, mi querido amigo el Drogas. Sin embargo, ninguno me acababa de hacer caso, en cuanto les decía que quería una protección alta y resistente al agua, me pasaban a algún compañero. Lo cierto es que había mucha gente y estaban muy agobiados, pero me parece a mí que no se acababan de organizar. Total, me acabé enrollando con una de las dependientas, bajita, delgada y con una melena negra y lisa recogida en una coleta baja, lo mejor que me ofreció el panorama.

En cuanto marché, agarré el coche. No sabía que tuviera uno, ni tampoco que hubiera sacado el carnet de conducir. De todos modos, caí en la cuenta de que me lo había dejado en casa y me puso de los nervios pensar que me parase la policía, aunque ya es raro dentro de la ciudad y en plena tarde. Me puse nerviosa otra vez y empecé a perder el control, tomaba las curvas fatal, pero en seguida me di cuenta de que era porque no estaba en el asiento indicado y no tenía buena visibilidad. Pensé en volver para evitar el riesgo, pero en seguida decidí aprovechar la oportunidad para recordar viejos tiempos y volver a un aparcamiento en donde se ve el mar. Precisamente, allí me llevaba mi hermana en cuanto se sacó ella la licencia, hace casi veinte años, cuando dejé la infancia atrás y por primera vez me puse en el asiento de adelante.

Parece que se abre una nueva etapa en donde esta vez soy yo quien toma las decisiones.


 

Comentarios

  • Laia Molina
    DreamsCloud
    Reflector Profesional

    Laia Molina

    Escrito en 6 jun., 2018

    Buenas tardes hermosa! Tomas las decisiones y también las riendas, verdad? No he acabado de entender el momento del coche. ¿ Al final te colocas en el asiento que tocaba para poder conducir mejor o no? ¿ Recuerdas en cuál estabas? Alguna vez me he visto conduciendo desde el asiento de detrás del conductor y comparto esa sensación que describes de falta de control y riesgo. Aunque lo he pasado peor cuando iba conduciendo desde el asiento del copiloto por que en él no podía llegar a los pedales . Un sueño de este tipo me invita a dos cosas. La primera, pasa por honrar el sueño e ir hacia ese aparcamiento con mi hermana o sin. Por el otro lado,este sueño me invita a reflexionar sobre la atención recibida/ofrecida por los dependientes y el juego de palabras que me despierta: Un dependiente ( persona que despacha pero también persona que depende de otros). ¿ Que tipo de atención ofrece una persona dependiente? ¿ Me siento bien atendida? ¿ Qué es lo que me atrae de esa mujer? ¿ Cómo puedo relacionar una baja calidad de atención con el tomar mis propias decisiones y conducir el coche? Curiosamente, un coche da mucha independencia a la hora de viajar pero también puede crear mucha dependencia según el uso que le demos. Para acabar el comentario, me pregunto que papel juega la hermana en todo esto y si el sueño puede estar hablando literalmente de mi relación con ella. Un abrazo de día nublado: hoy aquí no necesitamos protección solar... ¿ Ante qué estoy buscando protección?


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    • Martamor

      Martamor

      Escrito en 6 jun., 2018

      Estaba en el asiento del copiloto, pero me costaba conducir, no por no llegar a los pedales, que seguramente también, sino porque no me alcanzaba la visibilidad; ahora, desde atrás también lo he soñado y creo que era incluso peor. Pero sí, creo que al final sí que me pongo donde tengo que ir, ya cuando entiendo por qué no veo un peñazo. Y sí, creo que he de honrar el sueño, al menos cuando me saque el carnet, pero a lo mejor también lo hago un día de estos. Por cierto, interesante juego de palabras el de los dependientes como personas que puedan depender de mí, aunque la dependencia quizá sea mutua. La verdad es que últimamente me siento algo más necesitada de que me hagan caso, probablemente por ser época de exámenes. En cuanto a la chica, yo lo que quería era mi crema, no tengo costumbre de ir a palear a las farmacias, pero bueno, algo es algo. Respecto a la conexión de las dos partes del sueño, dependencias y autonomía, igual me siento insegura porque necesito asesoramiento para tomar tales determinaciones. Nunca he tenido demasiada autonomía, siempre estoy buscando el visto bueno de los demás antes de hacer nada por miedo a meter la pata, lo cierto es que me gustaría no necesitar consultar tanto. Ah, y la crema es a por lo que fui hace poco, debe de ser una prolongación de mi visita. Un abrazo desde las lluviosas tierras norteñas, aquí tampoco hace falta la cremita :P


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