2 jul.

Escaqueo necesario*

Escaqueo necesario*

Había un curso de surf en la playa. Sin embargo, empezaron a caer rayos y a levantarse las olas, por lo que el profesor canceló la clase a la mitad. Aunque pareciera lo razonable, resulta que era evidente que tan solo quería escaquearse. Así como quien no quiere la cosa, vi un grupo de niños africanos cantando alegremente por la selva; eran unos 20 hermanos, parecían más bien compañeros de clase.

Al día siguiente, no paré con los paleos en un evento social, debía de ser algo así como el rodaje de un anuncio. Primero, tenía fichado a uno de categoría de peón. Al final, me acabé liando con un superior, pues la atracción era parecida y me compensaba mucho más a nivel profesional, aunque no le conociera.

La cosa no dio para mucho más y me fui a saludar a un viejo conocido que vi por allí. Luego, se organizó una charla-taller que impartió un gay, supuestamente muy atractivo, pero dejaba que desear. Llevaba tan solo una hortera bata de leopardo abierta mostrando un redondeado vientre y parecía un tanto sobrado. Primero me vino de majete encantador, pero luego me hizo el vacío dándome la espalda.

Finalmente, una chavala me acabó metiendo fichas, pero me harté de todo, salí a la terraza y rompí a llorar. No debía de saber ni por qué, pero fue una especie de honra a mí misma, era como si me hubiera dedicado un poco de tiempo exclusivamente a compadecerme, exclusivamente a mí misma.

Al día siguiente, un antiguo compañero del colegio me estuvo dando una serie de indicaciones. Me susurró algo importante al oído, pero no logro recordar qué me dijo.

Primero, el profe encuentra la excusa perfecta, aunque se le seguía viendo el plumero. Después, los niños dieron ejemplo de que no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita. Un día más tarde, no hubo más que salseo y culebrones, pero finalmente me dediqué un tiempo de desahogo. Finalmente, se perdió el mensaje que se me envío.


 

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