30 jun.

Canta-mañanas y salva-vidas*

Canta-mañanas y salva-vidas*

Un casanova prometía maravillas a las novias para luego dejarlas vendidas a todas. Al menos con una de ellas, expuso sus proyectos en Roxy, una tienda muy pija a la que iba yo con 14 años. No cabía lugar para malentendido alguno ni había cómo justificarlo: estaba siendo un cínico.

A continuación, tenemos una escena digna de David Hasselhoff. Un grupo de chavales fue a bañarse a la playa, por lo que un socorrista los observó. En seguida, se fijó en un dato revelador: una aleta roja estaba flotando en el agua. Si bien donde hay humo, hay fuego, donde hay prendas hay personas. Así pues, salió disparado hacia allí, y no tardó en atrapar al náufrago, aun cuando rozaban la altamar. Por si fuera poco, rondaba un tiburón a lo lejos, pero el profesional se percató: está claro que es competente en su trabajo. Aunque lo vi todo en tercera persona, me sentía desde la perspectiva del socorrista, con todo el respeto que le tengo al agua cuando no hago pie, más aún si hay corriente.

Finalmente, un salvador eficiente parece compensar los embustes de un encantador de serpientes con falta de tacto.


 

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