"Serpiente, puedes compartir mi espacio a la sombra, pero tienes que irte al otro lado de la roca y debes prometerme que no me interrumpirás".


La serpiente se enojó. Dijo, entre silbidos: "¿Cómo voy a molestarte, lagarto? Si no haces más que dormir".


El lagarto sonrió, con una mirada de sabiduría. "Vaya, serpiente, sí que eres tonta. No estoy durmiendo. Estoy soñando".


La serpiente quería saber cuál era la diferencia, así que el lagarto se la explicó. "Soñar es como viajar al futuro, serpiente. Voy hacia el futuro. Ya ves, por eso sé que no me comerás hoy. Soñé contigo y sé que te llenaste comiendo ratones".


– Jamie Sams y David Carson


Las serpientes, culebras o víboras aparecen con bastante frecuencia en los relatos de sueños de todo el mundo. Sin embargo, su aparición dista mucho de ser universal en términos de su significado. Las serpientes pueden representar la curación de una persona, ya que un símbolo médico comúnmente utilizado es la serpiente enroscada alrededor de un báculo. Este emblema está asociado con el dios griego Asclepio (Esculapio para los romanos), patrono de la curación y de la medicina. Resulta paradójico que el veneno de serpiente tiene el potencial de curar o hacer daño. Las mordeduras de algunas serpientes pueden ser fatales, pero los venenos de otras especies tienen propiedades medicinales. Para muchas civilizaciones antiguas, las serpientes simbolizaban el inframundo, el reino de los muertos. Se las asocia con la muerte y el renacimiento debido a su capacidad de mudar y rejuvenecer su piel.


Hace un tiempo tuve un sueño precognitivo que me advirtió del ataque al corazón de mi tío y la muerte de mi padre, sueño al que titulo "Mordedura de serpientes retorcidas":

Había 3 serpientes deslizándose juntas por el césped. Se veían retorcidas, casi trenzadas y formaban 1 cuerpo con 3 cabezas. Eran en su mayor parte negras, pero cada una tenía una franja de color en el lomo: 1 de color azul turquesa, 1 roja y 1 amarilla, es decir, los 3 colores primarios. Eran colores brillantes.


Primero mordieron a papá y luego parecía que se dirigían al tío L. Eran venenosas y parecían vacilar entre papá y el tío L. Yo le contaba el sueño a alguien. Pregunté: "¿Qué representan las serpientes? ¿Tiene que ver con ellos, o es solo una especie de advertencia?" Mientras relataba el sueño, dije que creía que podría ser una advertencia para el padre de alguien más. "C" estaba en el sueño, algo que tenía que ver con una escuela... estaba ocurriendo algo en una universidad.

Me desperté y luego regresé al sueño, donde comencé a discutir el simbolismo de las serpientes con un personaje indefinido. Observamos el sueño como si fuera la repetición de algún juego o deporte, como ocurre durante los eventos deportivos televisados, y comentamos la escena repetida de la mordedura de las serpientes retorcidas en una gran pantalla plana, al estilo de los comentaristas deportivos.


Varias semanas después del sueño, trasladaron de urgencia a mi tío al hospital debido a un ataque al corazón. Mi tío estuvo muerto unos instantes, pero lograron revivirlo. Pasaron algunas semanas más y mi padre, que había tenido un ataque al corazón 10 años antes que mi tío (lo "mordieron" primero), falleció a causa del segundo ataque, más potente. Fue asombrosa la aparición de "C" en el sueño, porque casi tenía la misma edad que mi padre, había fallecido dos años antes en el mismo mes y había muerto exactamente de la misma manera, mientras dormía: convulsiones seguidas de un accidente cerebrovascular y, finalmente, un ataque al corazón.


Los devotos de la diosa hindú Shakti la adoran en la forma de una serpiente. Ella y sus serpientes se asocian con el despertar espiritual y psíquico de la kundalini (literalmente, serpiente), que se levanta de una posición enroscada en la base de la columna hasta la glándula pineal y abre el tercer ojo o chakra Ajna. Este despertar también se representa en obras de arte egipcias, con las frentes de los dioses y faraones adornadas con el uraeus, una especie de corona con forma de cobra que se usa sobre el tercer ojo para simbolizar el estado despierto (también representaba la realeza y la soberanía). El uraeus o cobra erguida es un emblema de la diosa Uadyet, patrona del delta del Nilo (http://en.wikipedia.org/wiki/Nile_Delta) y protectora de todo el Bajo Egipto (http://en.wikipedia.org/wiki/Lower_Egypt).



El despertar de la serpiente de fuego también se asocia con la excitación sexual, y si bien la serpiente que se come su cola (en griego, ouroboros o uróboros, "aquel que se come la cola") a menudo se interpreta como símbolo de la eternidad, se ha considerado que este icono también simboliza la sexualidad y la fertilidad, ya que tanto el aspecto masculino como el femenino están unidos y crean un eufemismo visual de la cópula en la imagen del ouroboros.


A la inversa, otras personas, particularmente seguidores del Antiguo Testamento, pueden considerar que los sueños con serpientes representan sentimientos o situaciones conectados con la maldad, la tentación o el pecado. Los antiguos hebreos asociaban a la serpiente en el jardín del Edén con Lilith, la primera esposa de Adán, antes de Eva. Sin embargo, la cristiandad identifica a la serpiente con Satanás, quien seduce a Eva para que coma el fruto prohibido. En el siguiente "sueño dentro de un sueño", titulado "Sirve a la luz, pero vigila a la serpiente", la serpiente es una figura hostil que arrastra la carga de ser el consabido tramposo o embaucador.

Había visto a una serpiente negra muy larga en mi habitación, pero luego "me dormí" y soñé con "T". Me "desperté" (falso despertar) y le envié un mensaje a Adam para contarle el sueño que acababa de tener con T. Él me respondió que debería contarle a ella el sueño y me dio su número de teléfono.  La llamé e intercambiamos algunas sutilezas diplomáticas, comentarios como "hace tiempo que no hablamos" y cosas por el estilo. Le conté el "sueño" que tuve con ella: había soñado que ella tenía dos hijas y un hijo. […]


Ella me dijo que se estaba esforzando por "encontrar maneras de servir mejor a la luz" y que "dedicaba su vida a servir a los demás". Y yo pensé: "¡Vaya, realmente ha cambiado!" Por alguna razón, esto hizo que empezara a hablarle de la visión remota en sueños y de cómo el ejército de los EE. UU. utilizaba la visión remota para encontrar campos enemigos, rehenes, etc. De repente, volví a ver una serpiente negra y pensé: "Doble juego". Mi siguiente pensamiento fue: "Pero en realidad no pienso eso de las serpientes. Las veo como Shakti, kundalini, sabiduría y transformación". Sin embargo, mi reacción inmediata a la serpiente fue no confiar en ella, y esta sensación persistió de tal modo que dije: "T, me tengo que ir, hay una serpiente enorme en mi habitación". […]

En este sueño, entendí que no tenía opiniones negativas con respecto a las serpientes, aunque sostenía que "T" me estaba mintiendo debido a la reaparición de la serpiente negra justo cuando yo le hablaba de cómo el ejército ubicaba territorios enemigos. No deja de maravillarme la brillantez subconsciente de haberle asignado a "T" el rol de mentirosa (es decir, doble juego) ya que ella tenía antecedentes de deshonestidad y estafas en nuestra juventud, lo que se relaciona con las características negativas de su signo solar zodiacal, Géminis. Irónicamente, el término "servicio" es una palabra clave para Virgo, que es mi signo solar y que comparte una regencia planetaria con Géminis.


Al dios/planeta Mercurio (nombre romano), regente de Géminis y Virgo, se lo representa notoriamente llevando el caduceo, que consiste en dos serpientes enroscadas alrededor de una vara alada, que simboliza el comercio y los viajes. Se lo conoce como un dios embaucador, tramposo, y con un talento especial para la persuasión. Es la única deidad capaz de viajar libremente dentro y fuera del inframundo de Plutón (Hades en griego) como una especie de guía o "psicopompo" para las almas de los difuntos. Ovidio, un poeta romano, escribió que Mercurio transporta los sueños de Morfeo (http://en.wikipedia.org/wiki/Morpheus_(mythology)) desde el valle de Somnus (http://en.wikipedia.org/wiki/Hypnos) hasta los seres humanos durmientes. Y Carl Jung escribió lo siguiente sobre Mercurio en su libro, Man and his Symbols:

De nuevo, en el período olímpico de la mitología griega, Hermes recuperó atributos de las aves para añadir a su naturaleza ctónica como serpiente. Su báculo adquirió alas por encima de las serpientes, y así se convirtió en el caduceo o báculo alado de Mercurio, y el dios mismo se volvió el "hombre alado" con alas en su sombrero y en sus sandalias.


Aquí vemos la totalidad de su poder de trascendencia, mediante el cual la trascendencia inferior a partir de la conciencia como serpiente del inframundo, pasando por el medio de la realidad terrenal, finalmente alcanza la trascendencia de la realidad sobrehumana o transpersonal en su vuelo alado.

La imagen del caduceo y Mercurio se ilustra en el siguiente sueño titulado "Tatuaje delineado por G; D agregará los chakras":

"G" me tatuó la espalda (los tatuajes que tengo en la realidad consciente no están allí). Él delineó, con tinta roja, el contorno de una figura andrógina sentada en la posición de loto con 2 nadís (líneas, canales o tubos) que ingresaban a la parte superior de la cabeza y descendían a cada lado de la columna, lo que me recordó dos cabezas de serpientes (curvadas al ingresar) en la parte superior de sus cuerpos, que descendían por la columna hasta el cóccix. […]

Los "nadís" o canales energéticos sutiles, es decir, las líneas similares a cuerpos de serpientes tatuadas a lo largo de la columna, se asemejaban a las serpientes enroscadas alrededor del báculo del dios y al despertar de la kundalini. La "figura andrógina" sentada se relacionaba con Mercurio, cuyo nombre en griego es Hermes, y con "herm" empieza el término hermafrodita, que señala a los organismos que poseen aparatos genitales femeninos y masculinos o que tienen características tanto masculinas como femeninas.



Para los aborígenes australianos, el mundo se creó cuando "la Serpiente Arcoíris", un dios conocido con muchos nombres que varían de región a región, se despertó de su sueño profundo. Para los pueblos nativos, "el Tiempo del Sueño fue la época en que el mundo cobró vida de manera convulsiva, arrojado en una explosión de energía causada por espíritus ancestrales (Journeys Through Dreamtime: Oceanian Myth, editorial Time Life Books). De cierta manera, el sueño "Serpiente que sueña, chica que habla dormida", de mi propio diario de sueños, forma parte de esta particular mitología aborigen:

[…] Recuerdo que entraba a un baño público donde había una enorme serpiente dormida (de color amarillo pálido con manchas en amarillo más oscuro, similares a las de un leopardo, y la cabeza más grande que la mía) sobre un mostrador elevado a la altura de mi cabeza. La serpiente formaba parte del baño, que estaba pintado de rojo y parecía brillar.


Adam estaba en la fila para entrar al baño. Alguien vio que nos abrazábamos y le contó a su novia, que se puso toda tensa (como si viera su relación amenazada). Cuando ella se acercó y vio que era yo, se relajó. Yo levanté la vista, la vi y nos abrazamos.


Adam entró a un cubículo desocupado. Estuvo adentro un rato. Cuando salió, parecía drogado. Yo dije: "Estar allí dentro es como estar bajo los efectos del ácido y hongos al mismo tiempo". Con la mirada arrobada, él dijo: "Alucinante". Tenía algo que ver con la serpiente dormida, como experimentar sus sueños mientras estabas dentro de los cubículos. […]

La “serpiente que sueña” no solo se relaciona con el folclore aborigen, sino que también apunta a un trasfondo en común con el jardín del Edén de la religión judeocristiana, y mi querido amigo Adam parece encarnar el arquetipo del primer hombre en los dos sueños con serpientes en los que aparece. Según la Biblia, la primera esposa de Adán, Lilith, se le aparece a Eva disfrazada de serpiente y, de esta manera, representa a la "otra mujer" por antonomasia, y así se sintió la novia de mi amigo Adam en el sueño, cuando le llegó el rumor de que él estaba abrazando a otra mujer.


Mientras que la serpiente negra representaba el engaño en el primer "sueño con Adam", en el segundo sueño, la serpiente amarilla dormida le permitió a él experimentar sus sueños y ampliar su mente, lo que de nuevo se relaciona con el Antiguo Testamento, que narra cómo Lilith, la primera esposa de Adán, lo visitaba durante la noche mientras él dormía y soñaba.  Por cierto, de esta manera los antiguos explicaban las poluciones nocturnas: Lilith montaba a los hombres mientas dormían y copulaba con ellos para engendrar su legión de demonios nocturnos (los clásicos íncubos y súcubos).


En los cuatro sueños que mencioné, puede apreciarse una diversidad de significados en torno a una sola imagen. En el primer sueño, las serpientes retorcidas representaban bloqueos en las arterias y servían como presagio de dos ataques al corazón inminentes. En el segundo sueño, la serpiente negra simbolizaba el doble juego. En el tercero, se mostraba la unión de las polaridades masculinas y femeninas. Y en el cuarto ejemplo, la serpiente que sueña hacía alusión a la expansión de la conciencia o el concepto junguiano de trascendencia. Es precisamente por esta razón que los diccionarios de sueños no son suficientes. Pueden utilizarse como trampolines para descubrir las asociaciones que otras personas han hecho con un símbolo en particular, pero estas definiciones deben contraponerse a nuestras conexiones personales con la imagen y con la manera en que el símbolo se ha expresado en el sueño, junto con todos los sentimientos que pueda haber evocado (placenteros o dolorosos, tristes o eufóricos, etc.).


Al parecer, las serpientes pueden tener numerosos significados para una sola persona, ni hablar de los soñadores provenientes de diversas culturas, condicionamientos familiares, tendencias/experiencias personales, etc. Al examinar mis propios sueños y ver cómo el significado de las serpientes variaba incluso en mi diario, se sustenta aun más la idea de que las imágenes en los sueños no tienen un significado exactamente universal, aunque no podemos descartar el hecho de que a menudo compartimos puntos de vista similares entre culturas con respecto a nuestros símbolos.


La próxima vez que te sientas tentado a considerar los diccionarios de sueños como la autoridad a la hora de interpretar un símbolo, recuerda las numerosas formas en que esta soñadora utilizó la imagen de la serpiente y hazte la siguiente pregunta: "¿Cómo podría un símbolo en particular representar una creencia colectiva cuando un solo soñador es capaz de elaborar la imagen de la serpiente de maneras tan diversas?"