Cuando me desempeñaba como consejero escolar, solía enseñarles a los alumnos de segundo grado cómo compartir ideas.

Por lo general, esta clase se daba en el otoño y les planteaba un problema en el que había que lidiar con un exceso de vegetales para captar su atención. Les decía que tenía un problema y que necesitaba su ayuda para resolverlo. A medida que su interés crecía, comenzaba a destapar recipientes con tomates, manzanas o hasta calabacines. Les pedía que me ayudaran a resolver qué podía hacer con ese exceso. Les decía que solo había dos reglas: la solución no podía afectar a nadie y nadie podía reírse de la idea de otro.

Al darles la libertad de pensar en forma creativa, empezaron a levantar sus manitos, y distintas soluciones invadieron la pizarra para mi deleite y para el deleite de todos en la clase. Al permitirles pensar con los hemisferios derecho e izquierdo de su cerebro, buscando ideas lógicas y no tan lógicas, el final de la clase dejaba una pizarra repleta de ideas que nunca se le hubieran ocurrido a uno solo.

¡Ojalá todos tuviéramos 25 alumnos de segundo grado dentro de nuestros cerebros para ayudarnos a solucionar nuestros problemas! ¡Todo lo que podríamos inventar, crear y resolver!

Si alguna vez tuviste que resolver un pequeño problema e inexplicablemente te despertaste después de un sueño reparador con la solución al alcance de tus dedos, pudiste experimentar algo similar a lo que ocurrió en mi clase. Sin embargo, aun con el estímulo de ser lo más creativos posibles en la clase, los cerebros de los estudiantes seguían siendo controlados por los centros de función ejecutiva que les permiten usar sus capacidades lógicas y de planificación. ¿Qué grado de creatividad podríamos alcanzar si esos centros estuvieran desactivados en nuestros cerebros? Esto es exactamente lo que hacen nuestros cerebros mientras sueñan.

La corteza prefrontal dorsolateral, central en la adquisición de habilidades para resolver problemas desde la lógica y para planificar, se desactiva mientras dormimos. Esto permite que el cerebro mientras dormimos use pensamientos, sensaciones, imágenes y experiencias para crear soluciones a problemas que, normalmente, no se nos ocurrirían en nuestra vida consciente. En consecuencia, todo nuestro mundo fue mejorado y hasta modificado gracias a inventos e innovaciones que muchas personas crearon en sus sueños.

A continuación encontrarás algunos de los inventos o innovaciones más conocidos:

Matemáticas:
Friedrich von Kekulé, un profesor de química en Bélgica, había estado intentando resolver la estructura de la fórmula molecular del benceno. Mientras tomaba una siesta, vio "átomos que revoloteaban frente a sus ojos". Finalmente, se formaron filas extensas que comenzaron a torcerse tomando la forma de una serpiente. De repente, una de las serpientes tomó su propia cola y comenzó a girar en círculo. Se despertó y elaboró un modelo de un anillo cerrado con un átomo de carbono y de hidrógeno en cada vértice del hexágono. ¡Este descubrimiento revolucionó la química orgánica!

Industria textil:
Elias Howe soñó que estaba rodeado de caníbales con lanzas y que amenazaban con matarlo. Cuando observó de cerca las lanzas notó que en sus cabezas había orificios. Al despertarse, cambió el diseño original de la máquina de coser y agregó un pequeño orificio en las agujas para insertar allí el hilo. ¡Tenemos que agradecerle al sueño de Elias por la máquina de coser moderna!

La teoría de la relatividad:
Albert Einstein, de adolescente, soñó que descendía en trineo por la ladera empinada de una montaña y que iba cada vez más rápido hasta casi alcanzar la velocidad de la luz. En su sueño, las estrellas empezaron a cambiar de apariencia. Einstein supo que debía entender el significado de su sueño y lo analizó hasta que finalmente llegó a la teoría de la relatividad.

Deportes:
Jack Nicklaus nos cuenta su sueño con sus propias palabras.
"El miércoles a la noche soñé con mi swing. Lo estaba haciendo muy bien y me di cuenta de que en el sueño no estaba sosteniendo el palo del mismo modo que lo venía haciendo. Había estado teniendo problemas porque bajaba mi brazo derecho cada vez que golpeaba la pelota, pero en mi sueño lo hacía a la perfección. Por eso, ayer a la mañana cuando llegué al campo de golf, intenté hacerlo del mismo modo que en mi sueño y funcionó. Logré un sesenta y ocho ayer, y un sesenta y cinco hoy".

Comunicación:
En 1940, D. Parkinson, un ingeniero de Bell Laboratory, intentaba desarrollar un grabador automático para mejorar la precisión de las mediciones en las transmisiones telefónicas. Tuvo un sueño en el que estaba en una trinchera con un equipo de artillería antiaérea. Una de las armas derribaba un avión con cada disparo. Uno de los miembros del equipo le hizo señas a Parkinson para que se acercara al arma, y le señaló el extremo expuesto. Para sorpresa de Parkinson, vio que el control de su grabadora estaba montado allí.  A partir de su sueño, e investigaciones mediante, el primer apuntador eléctrico de armas evolucionó y se lo conoció como la computadora analógica eléctrica M-9.
 
Nuestras mentes, cuando sueñan, son capaces de resolver los problemas más complejos de la ciencia, el arte y las matemáticas. ¿Qué otra cosa podrían hacer los sueños para el resto de nosotros con nuestros problemas cotidianos? La próxima vez que necesites una solución creativa para algún problema, intenta pedir una respuesta en tus sueños. No te olvides de escribir todos los sueños que recuerdes durante, por lo menos, 3 días y es probable que las respuestas aparezcan en forma creativa (y quizá oculta) en tus sueños.

 

Escrito por Susan Baragia y Robert Van de Castle para DreamsCloud